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El aplauso de «la vergüenza»
De María Jesús Montero a estas alturas ya pocas expresiones groseras podrán sorprender a nadie

Después de tres días y medio, María Jesús Montero se disculpó por sus palabras cuestionando lapresunción de inocencia. Eso fue antes de verse atrapada por la sombra de la corrupción que ha desvelado ABC de Sevilla, porque seguro que para ella ... sí exige la presunción de inocencia, claro. Lo cierto es que tres días y medio después… la disculpa no sonó muy sincera. Un día antes, había culpado al PP por esas palabras suyas. Al PP. En fin, todo muy genuino. Su partido trató de arroparla, incluso en Moncloa tras el consejo de ministros, pero el estupor de jueces incluso progresistas y hasta de los medios afines acabó por persuadirla de disculparse a medias por más que había porfiado para no retractarse de esa frase que la perseguirá desde la hemeroteca.
«Qué vergüenza que todavía se cuestione el testimonio de una víctima y se diga que la presunción de inocencia está por delante del testimonio de mujeres jóvenes…»
El 'manca finezza' de Andreotti –este arribafirmante lo tiene repetido desde hace tiempo– pareciera que se formuló para ella. Hay pocos casos equiparables de falta de finura política. Un día después, de hecho, volvía a las andadas con ese populismo ramplón asegurando que los estudiantes de las universidades privadas compran sus títulos. Claro que de María Jesús Montero a estas alturas ya pocas expresiones groseras podrán sorprender a nadie. Por eso, más que con sus palabras, yo que me quedo con el aplauso de la vergüenza. Habrán visto que ella termina su frase contra el principio básico de la presunción de inocencia, sube los decibelios y el público rompe a aplaudir entusiasmado.
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¿Pero qué estarían aplaudiendo a rabiar? ¿Todos están contra la presunción de inocencia? El máximo consuelo sería que no estuviesen oyéndola, y aplaudieran simplemente de manera mecánica. Esa sería la opción más edulcorada. Pero lo previsible es que a ellos les bastara con que lo dijese ella para aplaudir, porque a la jefa se le aplaude, aunque diga una barbaridad mayúscula de la que acabaría por tener que arrepentirse. Vaya escenificación de lo que es la militancia adocenada. En el PSOE andaluz deberían hacérselo mirar: aplaudir contra la presunción de inocencia… Después va Montero y se retracta, pero el aplauso de la claque se queda ahí, claro, escenificando la irracionalidad partidista.
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